
Moore fundó Greenpeace a comienzos de la década de los setenta, en el sótano de una iglesia de la calle 49 y Oak, en Vancouver, Canadá. Con esto, se empezó a construir una de las organizaciones a nivel mundial que representa la defensa más enérgica del planeta. La historia de Greenpeace, publicada en su sitio web, nos habla de su primera misión, motor que dio nacimiento al movimiento. Era el año 1971 cuando Moore y otros pocos activistas, tomaron una pequeña embarcación para dirigirse a la costa oeste de Alaska, específicamente, a una pequeña isla llamada Amchitka, donde el gobierno de los Estados Unidos estaba realizando ensayos subterráneos con bombas de energía nuclear. La autoridad los disminuyó rápidamente, la bomba se detonó, pero los ensayos nucleares se suspendieron por el revuelo público que generó la intervención de estos atrevidos activistas ecológicos. Fue el primer triunfo de la naciente Greenpeace.
37 años después, Moore viene a Chile y presenta sus ideas acerca de las ventajas que representa para un país el uso de energía nuclear. Plop. Fue tildado de "ecotraidor", vendido y mercenario, solo por nombrar apelativos finos para todo espectador. Una vuelta de carnero realmente impresionante. Pero Moore se defiende: la energía nuclear es una tipo de energía limpia, de baja emisión de Co2, y la verdad es que no deja de tener razón. Sin embargo, poco menciona acerca de los peligros de la energía nuclear y claro esta por otra parte, que la solución a la crisis energética que presenta nuestro país, no pasa por diversificar las fuentes de energía, ni construir plantas nucleares, ni mas hidroeléctricas o represas. Pasa por educar a una sociedad sobre el consumo eficiente y sustentable de la energía que tenemos. Se trata de que edificios como el de Angelini apaguen sus luces en algún momento del día, se trata de que los malls dejen de derrochar en aire acondicionado (es incluso excesivo y poco grato el frio de alguno de ellos), que la comunidad comience a reciclar las materias primas y así no tener que demandar tanta energía en producir y producir sin reutilizar los materiales. Se trata de diseñar construcciones sustentables, moderar nuestro consumo, discriminar lo desechable y luego, con certeza, caeremos en cuenta de que nuestro país no necesita energía nuclear, ni más hidroeléctricas. Caeremos en cuenta incluso, que con lo que tenemos, nos sobra para vivir bien y tranquilos con el medioambiente.

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