LA EXTENSIÓN DEL GRITO DESESPERADO

extension grito

La bocina, a mi juicio, es uno de esos males necesarios. Su uso discriminado tiene la virtud de evitar accidentes, prevenir situaciones adversas o simplemente ensalzar el buen andar de una chica guapa. En su justa medida, la bocina no representa una amenaza para la sociedad y es considerada como un aporte a las comunicaciones entre dos o mas individuos. Pero todos saben cual es el problema de la bocina. Y es que es utilizada por el hombre, a su propio juicio y merced.

Antiguamente, la bocina era utilizada como señal acústica y estaba representada por un instrumento compuesto por una pera de goma, que al ser apretada, emitía un sonido alarmante a través de un pequeña y casi simpática trompeta. Hoy por hoy, la tecnología se ha encargado de sofisticar el modelo, siendo un accesorio más dentro de un automóvil y reemplazando su sistema de viento por un semi complejo sistema eléctrico. Sin duda alguna que el escenario o entorno que rodea las bocinas contemporáneas son un factor clave a la hora de analizar su uso. Y en esta línea, latinoamérica representa una organización social y vial que hace de la bocina un instrumento suma y excesivamente utilizado. En ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo o La Paz, la bocina se manifiesta como una extensión del cuerpo humano. Es como si a través de nuestras manos pudiesémos prolongar un alegato, un grito o una injuria, para no solo advertir, sino que también, justificar nuestras acciones incorrectas. De ésta forma, en Rio de Janeiro, basta con tocar la bocina para cruzar un semáforo en rojo.

Hace un par de días, me encontraba en las cercanías de la Escuela Militar, en Santiago, esperando una micro o bus que me llevase de vuelta a mi hogar. Paralelamente a mi espera, en la calle, se observaba un atochamiento vehicular que tenía a todos los vehículos en velocidad cero, producto de una micro en mal estado, en situación de pana. Justamente enfrente mío se encontraba un Jeep con una señora, aparentemente distinguida, con su hijo de 14 de copiloto y un ramillete más joven en la parte trasera. Era evidente la desesperación que manifestaba la señora pues movía sus manos dando una señal de ansiedad mientras usaba y abusaba de la bocina para descongestionar su camino. Y su bocina no era una de esas de antaño, sino que probablemente contaba con un sistema doble sorround de Phillips con subuffer incluido. Una bocina digna de un 4x4, o mejor dicho y dado el nivel de decibelios que emitía, una bocina de un 1000x1000. Al sexto o séptimo bocinazo, me acerqué a su ventanilla y le comenté lo que la evidencia empírica demuestra: "en los 100 años de urbanismo vial de nuestra ciudad, jamás un taco a sido solucionado por el uso de la bocina", le dije. Su riza irónica me dejo un tanto confundido. No estaba seguro de que entendiera mi mensaje. Duda que quedó aclarada cuando 40 segundos después, la digna señora volvió a utilizarla, esta vez, con una duración más prolongada, más profunda, más enfermante. Pero esta vez no fue necesario abordarla pues su hijo ya había entendido la situación (hecho recurrente este el de las nuevas generaciones más conscientes) y no dudó en reprochar la actitud de su educadora. Pero para sorpresa de todos, la dama de cabellos dorados y pulseras rubias castigó a su progenitor con una zarza de injurias y hasta un manotazo que lo devolvieron rápidamente a su sitial de hijo y por ende, ser inferior a la autoridad incuestionable de una alta alcurnia sumamente dominante.

Entonces comprendí dos cosas:

Cosa primera; el uso incorrecto de la bocina debe ser penado por la ley. Vale decir, un modelo correcto sería que las bocinas tuviesen que ser diseñadas con un silenciador que se active luego de uno o dos segundo, y que sus emisiones acústicas no puedan superar cierto nivel de decibeles.

Cosa segunda; una pésima combinación es el de la bocina de un 4x4 y una señora con indicios de stress e insatisfacción sexual.

Pero lo que realmente preocupa a fin de cuentas, es como se puede observar a diario la existencia de un pedazo de la sociedad, no menor, que la está construyendo bajo parámetros de una falsa felicidad. Y digo falsa por que su acumulación material no ha demostrado ser un sinónimo de satisfacción y bienestar en términos de la alegría. A aquella señora no le basta su lujoso auto ni la "buena" educación de sus hijos para ser feliz. Y lo que es peor aún, su infelicidad está construyendo el futuro de sus hijos y cercanos, quienes crecerán con el ejemplo equivocado de agredir y utilizar la bocina como una extensión del grito desesperado.

|

Comentarios

I was recommended this website by my cousin. I am not sure whether this post is written by him as nobody else know such detailed about my trouble. You're wonderful! Thanks!
Responder
Hi would you mind letting me know which hosting company you're working with? I've loaded your blog in 3 different browsers and I must say this blog loads a lot faster then most. Can you recommend a good internet hosting provider at a honest price? Kudos, I appreciate it!
Responder
Hi i am kavin, its my first occasion to commenting anyplace, when i read this piece of writing i thought i could also make comment due to this brilliant piece of writing.
Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar