
La cobertura de la educación superior en Chile ha ido incrementándose de manera notable en los últimos 20 años. En 1990, sólo un 13% de la población tenía acceso a educación terciaria, situación que hoy en día se observa en un 27,5%, según los datos de la CASEN2006. Estas mejoras son alentadoras pues los avances logrados durante estas dos décadas anteriores han sido gigantes en comparación a los casi doscientos años de historia de nuestro país. Pero la cifra sigue siendo pequeña. Tan sólo un cuarto de la población está teniendo la oportunidad de educarse de manera completa, a sabiendas también de que la formación terciaria tiene directa relación con el ingreso de las familias y la superación de la pobreza. Pero también, tiene que ver con ampliar los conocimientos de la mente para una mejor toma de decisiones, que va desde el ámbito social hasta el ámbito medioambiental.
De esta forma, los estudiantes universitarios del Chile de hoy, deben asumir la responsabilidad social que implica tener la oportunidad de educarse. Esta responsabilidad esta determinada por el rol presente y futuro de los más educados para con la sociedad en la que se desenvuelven. Los cambios que urgen dentro de una sociedad deben ser impulsados por las nuevas generaciones, dispuestas como ninguna otra, a romper el status quo. Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, si es que la revolución es entendida como el cambio o la transformación radical y profunda del pasado o presente inmediato. Y las armas que hoy en día se nos han dado a nosotros, los estudiantes universitarios, son las del conocimiento y la amplitud de mente. Es por esto, que mientras mejor entendamos este desafío, mientras más profundo sea nuestro estudio, de mejor calidad serán las decisiones futuras que nos toquen tomar y que de seguro influirán a miles de personas que no tuvieron la dicha de desarrollar su vocación. Ahí radica la responsabilidad social del estudiante, la de ser un representante de todos aquellos que les hubiese gustado tener una educación completa como nosotros la hemos tenido.
La necesidad de construir una sociedad sustentable es una de las labores que nos ha tocado asumir dado el contexto en el que nos hemos desenvuelto. Es un desafío no menor que requiere de la concentración de los jóvenes universitarios, con sus frescos conocimientos, para ir diseñando y encontrando las alternativas que nos permitan dejar de destruir nuestro entorno y espíritu. Sin embargo, veo en el diario vivir, como gran parte de ese 27,5% de la población con acceso a educación universitaria ha empezado a emprender un camino distinto al de la sustentabilidad, haciendo caso omiso al bienestar de las futuras generaciones y la conservación del medioambiente, a cambio de un estándar de vida mejor para ellos mismos y sus descendientes más próximos. Quieren ser los primeros en llegar sin entender hacia donde se dirijen. Entonces, ese cuarto de la población se transforma en menos, un octavo quizás o un veinteavo. Ni aunque fuéramos 10 deberíamos abandonar esta lucha contra el consumo y la contaminación. Adelante a quienes sueñan por un mundo mejor... aquí encontrarán corazones abiertos y compasivos, mentes amplias y duras.

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Muy interesante lo uqe escribes Martín, yo tuve la suerte de educarme en una universidad Pública y Estatal, donde vivíamos la universidad y aparte de estudiar creabamos cosas e incentivabamos a la conciencia social.
Es importantísimo, si uno tuvo la suerte de tener una educación de calidad, luchar para que los próximos la tengan... y más que nada, ya que salimos con las herramientas, ocuparlas para que exista un real cambio social hacia un país ciertamente más integrador.
Mi hermana y yo fuimos las únicas de la familia que tuvimos la oportunidad de estudiar en la universidad, el resto de mis primos están trabajando para cooperar con las familias, es cierto, soy afortunada... pero esta realidad me avisa que tengo que hacer algo, aportar en algo, para que ésto cambie... para que estudiar no sea un negocio rentable... y para que mis hijos, y tus hijos reciban educación real y no se vean inundados por miles de estrategias de marketing y enseñanzas mediocres.
Es cierto, las nuevas generaciones queremos cambiar las cosas... y lo vamos a lograr... aquí en mi casa siempre dicen que mientras uno tenga un cerebro despierto puede lograr cualquier cosa.
Que estés muy bien Martin :)
Freakisis
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Estrambóticas Damas